Una oportunidad, acompañada de educación, formación integral, deporte y conexiones de calidad, puede transformar una trayectoria de vida. El 20 de agosto, la Fundación Club Campestre celebró la ceremonia de egreso de 12 jóvenes que culminaron su ciclo formativo como parte del programa Becarios-Partner, después de varios años de acompañamiento.
Danilo Echeverri, Isaac Gómez, Isabella Henao, Jaider Pineda, Jorge Andrés Agudelo, Juan Diego Atehortúa, Juan Esteban Arenas, Mariana Patiño, Miguel Ángel Chaverra, Nicolás Puerta, Samuel Arango y Sneider Moreno llegaron a la Fundación con sueños y hoy cierran una etapa con nuevas herramientas, aprendizajes y posibilidades para construir su futuro.

Doce caminos, doce historias
Cada uno de los jóvenes recorrió un camino diferente y eligió una formación de acuerdo con sus intereses y proyectos de vida. Entre ellos se encuentran estudiantes de programas universitarios, tecnológicos y técnicos.
Durante su proceso, se formaron en áreas como Psicología, Comercio Exterior, Administración de Empresas, Comunicación Social, Contaduría Pública, Desarrollo de Software, Tecnología en Construcciones Civiles, Actividad Física y formación técnica en áreas administrativas, equinas y de diseño gráfico digital.
Una red que hace posibles las oportunidades
Detrás de cada uno de estos procesos hay una comunidad que cree en el poder de las oportunidades. El programa Becarios-Partner es posible gracias al acompañamiento de la Fundación Club Campestre y a la solidaridad de los socios del Club Campestre Medellín Llanogrande, quienes con sus aportes mensuales contribuyen a que jóvenes con talento puedan acceder a oportunidades de educación y formación para avanzar en sus proyectos de vida.
Por eso, este egreso no representa únicamente el cierre de un ciclo académico. Es también el resultado de una red de personas que decidió acompañar, conectar y abrir caminos.
“El Club y la Fundación me ayudaron a llegar de una manera más integral a mi meta de ser profesional”

Para Isaac Gómez, psicólogo y uno de los jóvenes que hoy culmina su proceso, las conexiones construidas durante estos años se convirtieron en una parte inesperada, pero significativa, de su historia
“Conectar con los socios y con el golf se volvió algo que llegó de una forma inesperada, que me hace feliz que se quede y que haga parte de mí. Sabía que la Fundación y el Club eran un lugar que me iba a traer muchas oportunidades, que me iba a ayudar a salir adelante y llegar de una manera más integral a mi meta de ser psicólogo”.
Para Isabella Henao, también psicóloga, las conversaciones y encuentros con los socios, sus compañeros y las personas que hicieron parte de su proceso fueron fundamentales para darle un significado especial a su experiencia como becaria.
“El camino en algunos momentos se llenó de dificultades, sin embargo continuó porque sabía que había personas que confiaban en su proceso, y allí es donde precisamente estaba la Fundación abriendo puertas y más oportunidades que nunca llegué a imaginar ”.
En la Fundación Club Campestre creemos que la movilidad social se construye cuando las oportunidades se encuentran con el talento y cuando una comunidad decide acompañar ese camino.